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Coalicion de Salud Ambiental:
Tomando Poder en la Frontera.
website: http://www.environmentalhealth.org/

Una de las pocas organizaciones populares binacionales a nivel local, la Coalición de Salud Ambiental (EHC en sus siglos en inglés), ha jugado un papel esencial en exponer los impactos catastróficos de la globalización en la zona fronteriza de EEUU-México. Desde su fundación en 1980 en San Diego, California, la EHC ha agrupado eficazmente a organizadores, investigadores y defensores políticos para llevar a cabo proyectos impulsados por la comunidad que tratan temas medio ambientales y de justicia social. En el principio de los años noventa, la EHC abrió una segunda oficina en Tijuana, Baja California, y empezó a trabajar activamente en asuntos de contaminación fronteriza.

"Para mí, ha significado un cambio enorme en mi vida.
No sé la palabra para eso…quizás "empoderamiento."
Me ha mostrado que podemos hacer un cambio en la
comunidad si queremos, me ha dado esperanza. "
-LOURDES LUJAN

Después de una campaña larga, La Campaña Fronteriza de Justicia Ambiental de EHC y su afiliado en Tijuana, el Colectivo Chilpancingo Pro Justicia Ambiental, celebraron una victoria muy importante en el verano de 2004, cuando el gobierno mexicano firmó un acuerdo con los representantes del Colectivo para completar en cinco años una limpieza multi-millonaria de Metales y Derivados, ya que una compañía estadounidense de fundición de plomo, cuyo dueño había vertido 23,000 toneladas de productos químicos peligrosos que contaminaban la comunidad de Colonia Chilpancingo. El caso de Metales y Derivados es monumental e ilustra como el Tratado Norte Americano de Libre Comercio fracasó en mantener protecciones medio ambientales. En Octubre de 2004, EHC publicó el informe Globalización en la Encrucijada: Diez Años de NAFTA en la Zona Fronteriza de San Diego-Tijuana , que documenta con más detalle la marca ambiental del NAFTA.

Un factor clave que contribuyó a la colaboración exitosa de EHC con activistas de la comunidad de Colonia Chilpancingo fue su aportación a un programa intensivo de educación popular que se llama SALTA, o Salud Ambiental Latinas Tomando Acción. En 1995, EHC inició su primer proyecto de SALTA en el Barrio Logan, una comunidad Latina de bajo ingreso localizada en San Diego.

Magdalena Cerda

La premisa básica de SALTA es empezar con lo que ya saben los participantes de sus vecindarios. Los participantes aprenden acerca de químicos tóxicos que se ven en productos comunes de la casa, y luego avanzan a los temas de contaminación industrial y estructura política y regulatoria. De la misma manera, se les pide a los participantes que hagan cambios personales para reducir su propio uso de químicos tóxicos antes de exigir cambios a la industria y el gobierno. Después de dos años, los participantes habían dirigido una campaña exitosa que resultó en el cierre de una fuente de contaminación atmosférica y el establecimiento de una política que prohíbe este tipo de actividad en el área.

El EHC continuaba desarrollando el programa de SALTA y lo adaptó para asegurar su relevancia para comunidades tanto dentro como fuera de la organización. En el año 2001, la BEJC adaptó el programa de estudios de SALTA para su campaña con la Colonia Chilpancingo. La SALTA fue eficaz como mecanismo para empoderar a la comunidad. Los participantes habían trabajado por mucho tiempo con EHC sobre temas de justicia social y medio ambiental en la Colonia Chilpancingo, como el caso de Metales y Derivados. El primer proyecto de SALTA en la Colonia culminó con la institución formal de una filial del EHC en Tijuana, el Colectivo Chilpancingo Pro Justicia Ambiental.

Uno de los rasgos únicos del "SALTA Chilpancingo," como se refiere a sí, es su tratamiento de la globalización como un tema central en el programa de estudio. Los testimonios de la siguiente entrevista demuestran el valor y el desafío de explorar la globalización y los tratados de libre comercio en el trabajo de la educación popular

Las personas entrevistadas son: Amelia Simpson, directora del Programa de Justicia Ambiental de la Frontera del EHC, Magdalena Cerda, una organizadora del BEJC que ha facilitado muchos talleres y ha jugado un papel fundamental en el desarrollo de la asociación entre la organización y la comunidad de Chilpancingo, y Lourdes Luján, una promotora de EHC que ha vivido en Colonia Chilpancingo por más de 30 años.

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